jueves, 7 de junio de 2007

Larga despedida

hay veces que vale la pena trasnochar un poco y más cuando hay un plato de ternera encima de la mesa, el problema viene cuando no se calibran correctamente otros agentes implicados en la complicada vida familiar.

Despues de una agradable velada y de un tonificante paseo nocturno con el sacrosanto perro (que aguantó todo) vino el momento de dormir placidamente en una mullida cama. Justo cuando estaba entrando por las puertas del paraiso del sueño, algo me arranca de mis sueños con un sonido repetitivo. Era el pobre Dun que no tenía agua (supongo que no le llené el cuenco) y se estaba dedicando a deambular de la cocina a la cama arrastrando el cuenco del agua. Así que a las 02:30 estaba llenando el cuenco de agua al perro y vuelta a empezar.

Retomando con energía la ardua tarea de dormir, lo consigo brevemente ya que desde lo más profundo de mis sueños me arranca un llanto lastimoso que reclama mi atención. Esta vez era Nico. Como no, tenía hambre, mucha hambre y quería soluciones inmediatas nada de toma chupete y calla o espera un poco que luego desayunas. Así que nuevamente a eso de las 03:30 estaba biberón en mano solucionando otro problemilla de sed. Dado la naturaleza del problema no se solucionó inmediatamente, sino que se complico hasta pasadas las 04:00

Arrastrándome llego a la cama con el firme convencimiento que pase lo que pase no voy a moverme de ahí hasta que el infame despertador me maltrate una mañana mas, pero cual fue mi sorpresa al comprobar que el llanto de un niño puede con la mas firme decisión tomada al borde de una crisis. Esta vez teníamos un problema de calor (me cagüen el cambio climático y la madre que lo parió. Si hace frío pues hace frío y si hace calor pues que hace calor) así que finalmente acaba Nico en nuestra cama sobre las 06:30 de la mañana exigiendo un trato de favor

Después de tan extravagante relato solo puedo decir que la cena estuvo muy bien y que dentro de mucho tiempo cuando volvamos a repetirlo los crios ya habrán crecido, jejeje

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